Esta columna intenta presentar mujeres de la Biblia destacadas por cualidades específicas que nosotras debemos imitar.  En estos artículos las introduciré a manera de incógnita, pero al final conocerá su nombre.  Pregúntese, cómo puedo yo ser como esta mujer?

Bueno, el nombre de la mujer de esta ocasión, significa el Señor da generosamente y el Señor ha mostrado su favor; sin duda su nombre refleja cómo ella fue bendecida  y cómo demostró su gratitud.  Ella fue una fiel discípula a Aquél a Quien le debía tanto.  Sabes nuestro personaje, junto con María Magdalena y Susana, estuvo entre “algunas mujeres que habian sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades” (Lucas 8:2 y 3).   Ella era una mujer de la clase alta a quien Cristo le restauró la salud, según da evidencia la Escritura.  Su gratitud fue tal que leemos que ella precedía al Señor en sus recorridos con el fin de que fuera bien recibido y sufragaba muchos de los gastos; ella se había propuesto proveer para el bienestar de El.  Luego de recibir sanidad y salvación, ella dio gracias, sirviéndole de todo corazón y con sus bienesElla ejemplificó la gracia de dar.

Ella también mostró su gratitud compartiendo, el mensaje que habia recibido, con los compañeros de trabajo de su esposo Cuza.  Como hija del Rey Celestial ella sentía que tenía que hablar de su gozo por todas partes.  Por la gracia divina, a menudo los creyentes se encuentran en los lugares más inesperados donde pueden dar tetimonio de su fe en Cristo.  Es entonces que verdaderamente se prueba nuestra deuda de amor y nuestra dedicación.  Tanto amó ella a su Señor que fue una de las que estuvo a los pies de la cruz.

Esta agradecida mujer no solo dió de sus bienes para beneficiar a Jesús, no solo testificó de El en todas partes, sino también lo siguió hasta la cruz y hasta la tumba, cuando junto a las otras mujeres unge con especias aromáticas el cuerpo del Señor.

Me he referido a una mujer digna de imitar por su devoción, su espíritu de servicio, por su disposición de dar para la causa del Evangelio y por su fe.  El nombre de esta mujer es, Juana.  Considero que los creyentes en todas partes tienen una deuda con las Juanas de hoy que sirven a Dios y predican el Evangelio con sus acciones.  Te exhorto a que sigas este buen ejemplo, y sirvas y ames a Dios con toda tu alma y con todas tus fuerzas (bienes).  De esta manera la felicidad que Juana experimentó tú también la vivirás.