Esta sección en nuestra página responde a la solicitud de muchas hermanas y hermanos, sí hermanos, que me han solicitado que continúe escribiendo las exhortaciones que por otros medios estuve compartiendo.  Consideran que han sido de bendición a nuestras damitas, de lo cual me alegro muchísimo.  En cierto modo fue como un alago el que me hayan solicitado continuar con esta misión.  Sí, así lo considero.   Les amo y aprecio el respaldo recibido.

Si te interesa algún tema, déjame saber y trataré de escribir al respecto, así más se benefician.

¡Mujer, es para ti!

Sin duda alguna día a día te enfrentas a grandes retos en tus funciones como:  Esposa, madre, ama de casa, trabajadora también fuera del hogar; responsable de asuntos en la iglesia y muchas veces en la comunidad; realmente no es asunto fácil!!    Sí, varios de estos retos han sido parte del quehacer de la mujer por generaciones, sin embargo hoy como nunca antes las presiones han aumentado en cada una de esas áreas.  Aún más sobrecogedor es que en la gran mayoría de las ocasiones no se nos reconoce lo que hacemos y pocas veces se muestra aprecio por nuestros esfuerzos.  Bueno, si este es tu caso, te consuelo con las palabras del apóstol Pablo:

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.  ¡Que lindo, no!  Recibe, hoy la fortaleza del Señor!   El es tu refugio.  Te bendigo!

En la próxima ocasión compartiré contigo pensamientos y consejos que te ayudarán a superarte a pesar de tu situación particular.  Es mi oración que lo que compartiré te bendiga y te dé ánimo en tu caminar como mujer de Dios.  Y si por alguna razón, te has alejado de Dios, oro que los mismos te ayuden a tener un nuevo encuentro con Dios, pues El te ama con amor profundo.

Mujer de Hoy

olfareyes : 02/10/2011 3:46 pm : Mujer de Hoy

Esta columna intenta presentar mujeres de la Biblia destacadas por cualidades específicas que nosotras debemos imitar.  En estos artículos las introduciré a manera de incógnita, pero al final conocerá su nombre.  Pregúntese, cómo puedo yo ser como esta mujer?

Bueno, el nombre de la mujer de esta ocasión, significa el Señor da generosamente y el Señor ha mostrado su favor; sin duda su nombre refleja cómo ella fue bendecida  y cómo demostró su gratitud.  Ella fue una fiel discípula a Aquél a Quien le debía tanto.  Sabes nuestro personaje, junto con María Magdalena y Susana, estuvo entre “algunas mujeres que habian sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades” (Lucas 8:2 y 3).   Ella era una mujer de la clase alta a quien Cristo le restauró la salud, según da evidencia la Escritura.  Su gratitud fue tal que leemos que ella precedía al Señor en sus recorridos con el fin de que fuera bien recibido y sufragaba muchos de los gastos; ella se había propuesto proveer para el bienestar de El.  Luego de recibir sanidad y salvación, ella dio gracias, sirviéndole de todo corazón y con sus bienesElla ejemplificó la gracia de dar.

Ella también mostró su gratitud compartiendo, el mensaje que habia recibido, con los compañeros de trabajo de su esposo Cuza.  Como hija del Rey Celestial ella sentía que tenía que hablar de su gozo por todas partes.  Por la gracia divina, a menudo los creyentes se encuentran en los lugares más inesperados donde pueden dar tetimonio de su fe en Cristo.  Es entonces que verdaderamente se prueba nuestra deuda de amor y nuestra dedicación.  Tanto amó ella a su Señor que fue una de las que estuvo a los pies de la cruz.

Esta agradecida mujer no solo dió de sus bienes para beneficiar a Jesús, no solo testificó de El en todas partes, sino también lo siguió hasta la cruz y hasta la tumba, cuando junto a las otras mujeres unge con especias aromáticas el cuerpo del Señor.

Me he referido a una mujer digna de imitar por su devoción, su espíritu de servicio, por su disposición de dar para la causa del Evangelio y por su fe.  El nombre de esta mujer es, Juana.  Considero que los creyentes en todas partes tienen una deuda con las Juanas de hoy que sirven a Dios y predican el Evangelio con sus acciones.  Te exhorto a que sigas este buen ejemplo, y sirvas y ames a Dios con toda tu alma y con todas tus fuerzas (bienes).  De esta manera la felicidad que Juana experimentó tú también la vivirás.

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